VALPO EN LLAMAS

miércoles, 1 de julio de 2009 | |




-------D A L O M I S M O----


Porque Valparaíso cuenta con algunos elementos –y carece de otros– que la hacen particular, por sobre el resto de otra ciudad y que trasciende a muchas tipologías, acepciones e intentos de encierro por medio de la palabra. Escapa a ellas, está fuera, sobre ellas. No es que sea mejor. Es sólo que es distinta. Atemporal, como si el tiempo fuese un residente que decidió afincarse en sus cerros mirando cómo se iluminan noche tras noche; mágica y sinuosa como sus callejuelas que con certeza, ha llevado a más de uno a vivir historias impensadas a la vuelta de la esquina; diversa en sus distintas manifestaciones, de las cuales cada habitante es una mera caja de resonancia modulada en actos cotidianos; nostálgica, esperando por tiempos que inexplicablemente nunca sucedieron y sin embargo se añoran, porque se sabe que aún merece el esplendor que es suyo por derecho propio; también es trágica por sus incendios, marcas históricas que dejan cicatrices perennes de estilos de vida empapados de brisa marina.

A fuego. Así es como está marcada esta ciudad. De esa misma magnitud es la huella que deja en quienes la visitan, recorren y conocen. Porque Valparaíso se incinera, reinventa y vuelve a sobrevivir. Apenas. Golpeada una y otra vez por las buenas intenciones, más no por los buenos actos; y sin embargo aún cobija ínfimos seres humanos que en las postrimerías, la reconocen como su hogar.

Es ese hogar el que hemos querido retratar en este espacio… el mismo donde puede existir la pasión que arde entre dos cuerpos sudados y la decadencia de estructuras tambaleantes por el moho, crujiendo por mantenerse en la memoria colectiva. O donde puede quemarse más de una vida en segundos… lo mismo que dura un episodio furibundo ahogado en alcohol, tristeza y desengaño.

Valparaíso es más que trolleys, ascensores, micros luchando contra la pendiente, barcos que recalan y turistas cada vez más turísticos. Pero también es todo eso. Con honestidad, coraje, amor y frescura, queremos mostrarles ese Valparaíso. No el de las noticias; no el de las postales. El que vemos día a día. Y puede que, con suerte, podamos todos vislumbrar ese Valparaíso que NO VEMOS pues se conforma de infinitas piezas de puzzle. Afortunados seríamos de armar el cuadro completo. Así podríamos decir con orgullo: he ahí la ciudad que escapa a cualquier concepto. Se nos hizo presente. Ella cogió mi corazón y anidó en él.

(texto: Sebastián Castillo)

2 comentarios:

yako dijo...

se va a enpesar a mover esto he???

NEXUS GÓLGOTHA dijo...

me encanta el pase del eventeo.
además curiosamente hace poco he estado releyendo el llano en llamas del gran juan rulfo jejeje
salu2 desde madrid

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